
Esta última clase de ética, Don Germán nos estuvo dando las claves de la ética en la publicidad. Yo entiendo que el hombre se indigne viendo según que anuncios (yo paso bastante de todo, pero él es cura...), pero lo que debería entender es que, por un lado, la publicidad sólo evoluciona al ritmo que marca la sociedad, y por otro, la publicidad sin verdades a medias ¡no serviría de nada!
Ya no es sólo por el hecho de "engañar al consumidor", si no porque la publicidad crea ilusiones, y el ser humano necesita metas para vivir y bla bla bla. Debería haber dibujado sobre mis dolores de cuello, porque ponerse moralista, cansa.